top of page
Buscar

Yalda, la victoria de la luz sobre la oscuridad

Actualizado: 22 dic 2025

Hoy, en la última noche del otoño Yalda: la victoria de la luz sobre la oscuridad.


    Yalda: La victoria de la luz sobre la oscuridad.

La noche más larga del año da pie a esta milenaria festividad de origen persa que anuncia el solsticio de invierno. Durante el Yalda, familias y amigos se reúnen y permanecen despiertos toda la noche, preservando juntos el fuego y la luz mientras cuentan historias y recitan poemas hasta el amanecer, evocando el morir y renacer del sol y celebrando el triunfo de la luz sobre la oscuridad.


Según la cosmología zoroastriana, en el universo existe un dualismo cósmico entre el bien absoluto, representado por el dios Ahura Mazda, y el mal, representado por Angra Mainyu, también llamado Ahriman. Ambos, en un constante conflicto que se desarrolla a través del tiempo, tanto en el plano físico como en la conciencia humana.


El ser humano tiene el libre albedrío para elegir entre la verdad, la justicia y la rectitud (el Asha), o su contraposición, el Druj, que representa la mentira, la inconsistencia, el desorden, el engaño y el caos. Esta es una elección fundamental que cada persona debe hacer  cada día a través de sus pensamientos, palabras y acciones, culminando al morir en un juicio final y el deseo de la victoria de la luz sobre las tinieblas.


Grabado de Ahura Mazda en Persepolis.
Grabado de Ahura Mazda en Persepolis.

Para el zoroastrismo, los humanos no están predestinados; tienen la libertad de elegir entre el bien y el mal y el universo funge como un campo de batalla entre estas dos fuerzas en un conflicto temporal hasta que el mal sea derrotado. La elección del bien se manifiesta en tres principios fundamentales: Buenos Pensamientos, Buenas Palabras y Buenas Obras. Al morir, el alma cruza un puente, Chinvat, enfrentándose a un juicio basado en sus elecciones: Los justos van a la "Casa del Canto" (paraíso), y los malvados a la "Casa de la Mentira" (infierno). La historia culminará con la victoria final de Ahura Mazda y la restauración de un orden perfecto y sin maldad.


Durante esta celebración, que se remonta a más de 5,000 años, el Fuego, o Atar, es sagrado. No tanto porque se le venere como deidad en sí misma, sino porque simboliza la verdad, la pureza, la energía de Ahura Mazda y la luz que disipa la ignorancia tras la tiniebla.


El centro de esta fiesta es el Korsi, una mesa baja tradicional en cuyo interior se encienden las brasas del fuego que hay que preservar y que sirve además para calentar a los invitados. Sobre la mesa se colocan manteles en tonalidades cálidas, cuyos colores son irradiados por el fuego y proyectados en forma de luz en las paredes de los cuartos donde se celebra la reunión, creando una atmósfera cálida y acogedora como el sol, que es representado por la deidad de Mitra en el zoroastrismo, dios de pacto, luz, justicia y verdad. De hecho, el culto a Mitra prevaleció por siglos y fue adoptado incluso por las filas del Imperio Romano, que fuera por siglos el acérrimo enemigo del imperio persa.


El divan de Hafez sobre un korsi tradicional
El divan de Hafez sobre un korsi tradicional

Los ancianos recitan poemas de Ferdowsi, cuyas palabras han resonado a través de los siglos, y se leen también en voz alta los versos de Hafez, célebre poeta del siglo XIV, en cuyo "Diván" se encuentra la colección de sus poemas que constituyen una cumbre de la literatura persa, valorados por su belleza lírica, profundidad espiritual y sabiduría.

Para esto, con los ojos cerrados, las personas le hacen una pregunta o piden un consejo secreto. Luego, aleatoriamente abren cualquier página del libro y recitan el verso en voz alta como respuesta, en una práctica denominada Fāl-e Hafez, popularizada para encontrar guía y orientación mística ante la vida.


La intimidad entre los invitados se refuerza cuando tratan de adivinar para sí mismos qué fue lo que el orador preguntó, basándose en la respuesta recitada, creando una complicidad única que fortalece los lazos amistosos y familiares.

La palabra Yalda viene del siriaco y significa "nacimiento"; el rojo es su color. En las mesas no pueden faltar el té, los arándanos y las sandías, fruta de verano conservada cuidadosamente para esta ocasión, que representa el deseo de bienestar y salud durante los meses fríos para los seres amados.


Pero fundamentalmente, algo que no puede faltar durante el Yalda son los frutos de granada, que se han convertido en el emblema más representativo de esta celebración y que simbolizan el amor, la fertilidad y la abundancia, representando el deseo de que la vida y la felicidad florezcan durante el invierno, y evocando con su jugo la sangre de un nuevo amanecer y la promesa de una floreciente primavera.


Granadas y frutos rojos sobre un korsi tradicional
Granadas y frutos rojos sobre un korsi tradicional

De hecho, para los persas, aún tras la conquista árabe y su gradual conversión al Islam, la granada seguía siendo especial, pues en el Corán es vista como un árbol del paraíso. También en el judaísmo, es considerada uno de los siete frutos bendecidos de la Tierra de Israel simbolizando la conexión divina y la plenitud. En la antigua Grecia, la granada era dedicada a las diosas Afrodita y Hera, diosas del amor y la belleza, y en el hinduismo, es aún en nuestros días presentada como ofrenda a la diosa Durga, diosa de la fuerza, la protección y la resiliencia.


El Yalda se celebra cada año desde el atardecer del día 21 del mes de diciembre, según el calendario gregoriano. Para los persas zoroastrianos, sin embargo, el tiempo se mide de forma diferente, y esta fecha se sitúa en lo que es el último día del mes Azar y el primero del mes Dey, marcando el fin e inicio de un ciclo específico, un morir y renacer que los prepara para su celebración de Año Nuevo, que se celebra no el 31 de diciembre, como popularmente en el mundo occidental, sino en el equinoccio del 21 de marzo, con el abrir de la primavera.


Hoy en día, el Yalda se conmemora en todo el mundo: Desde modernos penthouses en lo que hoy es Teherán, capital de Irán, herencia directa del Imperio Persa, hasta en modestos departamentos en Brooklyn, donde comunidades digitales se organizan para reunirse, convocando a propios y desconocidos a compartir esta celebración en sus hogares, en un esfuerzo por mantener viva esta tradición tan antigua y fortalecer lazos entre personas, incluso aquellas que no se conocen.


    Celebración de Yalda en Dallas, US.
Celebración de Yalda en Dallas, US.

Es hermoso atestiguar cómo a pesar de los milenios y las diásporas, la humanidad preserva sus tradiciones y su importancia, manteniéndolas, adaptándolas y hasta a veces, resignificándolas.


A pesar de las diferencias y la variedad de calendarios, no sería casualidad que por estas fechas las familias en todo el mundo se reúnan con apenas días o semanas de diferencia por una razón u otra, para celebrar la paz, el amor, la unión, la complicidad…


Día de Gracias, Yalda, Soyal, Hanukkah, Navidad, Año Nuevo… en fin. A pesar de los milenios, el folklor resiste y trasciende lo religioso, uniéndonos a personas de diferentes creencias en una celebración de vida, renovación y continuidad, un espíritu que permanece intacto, aunque a veces cueste verlo, en el anhelo de las personas por la unión y la verdad.


En un mundo que parece cada vez más dividido y fragmentado, Yalda nos recuerda nuestra humanidad compartida, nuestra conexión y herencia entre culturas por los ciclos de la naturaleza y nuestra esperanza universal en el retorno al amor, como los arilos de la granada que aunque dispersos y distintos, pertenecen al mismo fruto, así nuestro anhelo común y permanente por la luz y la unión, y  la certeza de que, a pesar de todo y tras la oscuridad más profunda pero compartida, juntos —solo juntos— recibiremos la luz cálida y brillante de un nuevo amanecer.


Yalda: Permanezcamos juntos despiertos hasta que amanezca.


Puedes consultar del video de Youtube que hice sobre este tema en: https://www.youtube.com/watch?v=ivOIYtb_xCQ&t=51s

 

    Yalda en el solsticio de inviern
Yalda en el solsticio de invierno


Yalda, la victoria de la luz sobre la oscuridad; a blog by Lorraine Ciudadela all rights reserved.


Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page